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Selección y preparación de terreno

El frijol se desarrolla bien en una amplia variedad de suelos. Los ideales son los de tipo aluvión, pero también prospera perfectamente bien en los suelos de barrial con porcentaje de arcilla menores o igual a 60%.

  Las labores de preparación del suelo son variables y dependen de las condiciones de cada terreno. El frijol debe establecerse sobre suelo preparado con labranza completa o tradicional (barbecho, rastreos, nivelación, marca o curvas de nivel y escarificación); deben utilizarse únicamente las labores necesarias, ya que el uso indiscriminado de maquinaria eleva el costo de la producción y no mejora el rendimiento, por lo tanto, disminuye la rentabilidad del cultivo.

El frijol, además de la disponibilidad o suministro de nitrógeno (N) del suelo, debe de tomarse en cuenta la posible fijación de nitrógeno atmosférico por bacterias del género Rhizobium. La cantidad que puede aprovecharse por este proceso varía de 60 a 120 kg de nitrógeno por hectárea.
   Cuando el frijol se siembra después de sorgo o maíz, se sugiere aplicar en presiembra de 80 a 100 kg de nitrógeno por hectárea (N/ha). En cambio, en rotación con otra leguminosa u hortalizas se recomienda aplicar de 40 a 60 kg de N/ha. Si cuenta con análisis de suelo, fertilizar de acuerdo como se indica en el Cuadro No.1.
   La fertilización con fósforo (P) debe de ser apoyada con los resultados del análisis de suelo.

Cuadro No. 1 Dosis de nitrógeno para fríjol, según análisis de suelo INIFAP-CINOR-CEVAF. 2003.

Ing. Máximo Munozcano Ruíz

La producción de papaya en México es de 917,000 toneladas anuales aproximadamente; de éstas, más de 400,000 toneladas se destinan a la exportación y el resto para mercado nacional.

Estados Unidos representa el principal mercado mundial: sus compras superan las 125,000 toneladas. México es su principal proveedor (70% del total).

Los mejores precios de papaya se presentan en septiembre, octubre y noviembre y de febrero a abril, donde se alcanzan precios de hasta $4.00 por kilogramo (kg) de fruta pagada en campo. Para exportación, el precio promedio en esos periodos es de 3.0-3.7 dólares por kg de fruta, en el caso de mercados como Los Ángeles, California y Dallas, Texas.

Los principales estados exportadores de papaya en el país son Chiapas, Oaxaca, Yucatán, Veracruz, Michoacán y Colima, que geográficamente están más distantes del mercado objetivo, que el estado de Sinaloa, lo que hace una ventaja competitiva para adoptar la tecnología de producción de papaya en el sur del estado de Sinaloa.

Uno de los elementos al cual se le debe prestar atención en el cultivo de papaya, y en muchos otros cultivos como las hortalizas, es la producción de plántula, ya que la calidad de planta trasplantada, se refleja en la sobrevivencia, vigor, desarrollo y, consecuentemente, en el rendimiento final por unidad de superficie.

El desarrollo deficiente de las plántulas depende de muchos factores, pero uno de los principales es su manejo agronómico (riego, nutrición, entre otras), ya que se requiere de atención constante y seguir un programa de nutrición y prevención de plagas y enfermedades muy específico.

Centro de Validación y Transferencia de Tecnología de Sinaloa, A. C.

1. Remojo de semilla por 48 horas. Se colocan 50 gramos de semilla (un sobre con 2,000 semillas aproximadamente.) en un recipiente de 5 litros (L) de capacidad. Se agrega un litro de agua potable y después de 12 horas se realiza cambio de agua.

2. Después de 48 horas de remojo, nuevamente se sumerge la semilla en una solución de ácido giberélico (1.0 mg/L), ácido acetilsalicílico (250 mg/L) y mancozeb (0.5 g/L) por 12 horas.

3. Germinación de semilla. La semilla se escurre y se coloca en franelas de 70 cm; previamente esterilizadas, se doblan y se colocan una cámara de germinación acondicionada con luz artificial, para mantener una temperatura de 35 a 37ºC. Es muy importante que no se incremente la temperatura porque puede retardar la germinación.

4. Riego y monitoreo de semilla. Todos los días se revisa la germinación de la semilla y se aplican riegos a intervalos de dos horas con un atomizador; la franela se humedece para evitar el exceso de agua. Después de tres días se puede observar la apertura de la testa de la semilla (cáscara) y a los cinco días se puede tener hasta 20% de germinación y tres días después se puede alcanzar un 88% de germinación.

   Finalmente, tres días después se alcanza un 93% de germinación total. La germinación se considera a partir de la emergencia de la radícula (raíz) de las semillas.

Dr. Tomás Díaz Valdés

Las siguientes recomendaciones que se proponen, tienen como objetivo mantener una adecuada fertilidad del suelo, disminuir los riesgos ambientales y mejorar el ingreso del productor en el manejo del monocultivo de maíz.

1. Realizar un análisis de fertilidad del suelo anualmente para definir la dosificación adecuada de fertilización y fuentes de fertilizantes, con base en las metas de rendimiento del híbrido por establecer y las características químicas del suelo.

2. Llevar un registro del historial de la evolución de la fertilidad del predio, así como del pH del suelo para evitar problemas de asimilación de nutrientes por la planta.

3. Llevar un registro del historial de las labores de de preparación, manejo del cultivo, así como los rendimientos del predio agrícola.

4. En la época de barbecho sembrar cultivos como leguminosas (mucuna) y hacer la incorporación en verde, para que sirve como abono y control de malezas.

5. Desmenuzar y distribuir uniformemente la soca de maíz en el predio posterior a la cosecha.

6. Previo a la siembra incorporar la soca, para mejorar el contenido de materia orgánica, y algunas propiedades físicas del suelo, como su estructura, la densidad aparente, y porosidad, que influyen de manera importante en la productividad del suelo y disminuya el riesgo de erosión.

7. Practicar la rotación o alternancia de cultivos en un mismo predio agrícola.

8. Mejorar la eficiencia del riego, a través de la nivelación de las tierras de cultivo.

9. Disminuir las tiradas largas de riego, acortar los turnos de riego en suelo expansivos (arcillosos) para evitar con ello la formación de fisuras y grietas.

10. Disminuir el uso de maquinaria en la preparación y manejo del cultivo en el predio agrícola.

Facultad de Agronomía de la Universidad Autónoma de Sinaloa.

1. Preparación de sustrato. Se realiza a la par, conforme se tiene semilla en germinación. Se puede utilizar peat moss ("tierra para charolas"), vermiculita y lombricomposta en proporción de 10-05-04 partes de cada material, respectivamente; se mezcla homogéneamente el sustrato con ayuda de una pala y se humedece con una solución de Thiodicarb-Semevín (0.5 mL/L) y Propamocarb-Previcur (0.5 mL/L), como tratamiento preventivo para plagas y enfermedades del suelo. De esta forma queda listo el sustrato para llenar las charolas.

2. Llenado de charolas. Se pueden utilizar charolas de unicel de 77 cavidades, que son las más recomendables para no limitar el desarrollo de la raíz de la planta.

   Las charolas se sumergen en una solución de yodo (1.5 mL/L) para desinfectarlas. Posteriormente se llenan con la mezcla del sustrato de forma tal que no quede hueca la cavidad y se dejan listas para la siembra.

3. Siembra. Se separan las semillas conforme germinaron, con la radícula mayor a 0.25 cm, se colocan en una bandeja con una franela húmeda y se siembran en las charolas.

   Se coloca una semilla por cavidad, con la raíz hacia abajo, para facilitar la emergencia y evitar el problema de "raíz de cochino" (raíz torcida, que al momento de la siembra puede trozarse la parte aérea de la planta).

4. Emergencia de plántulas. Las charolas sembradas se llevan bajo condiciones de invernadero, previamente acondicionado con malla sombra del 70%, esto para favorecer la elongación (crecimiento) de tallo. Después de cinco días se puede presentar el 91% de emergencia de plántulas en la mayoría de charolas sembradas.

5. Cuidados de las plántulas en invernadero. Durante el crecimiento y desarrollo de las plántulas se aplican riegos todos los días, sin llegar al exceso de humedad.

   Cuando las plántulas emiten su primera hoja verdadera se comienza a aplicar nutrientes a base de ácidos húmicos y otras sustancias ricas en nitrógeno, a razón de 2 mL/L. Además, se pueden realizar tres aplicaciones de enraizador (2 mL/L) en el riego a intervalos de cinco días.

Para la prevención de hongos (Phythium y Phytophthora) se aplica Carbendazim (0.5 mL/L) y Propamocarb (0.5mL/L) con lo que se evitan en su totalidad problemas de ahorcamiento de tallo (damping off) y otras pudriciones. Se deben realizar dos aplicaciones de urea y nitrógeno, potasio y azufre o NKS (2 g/L de cada material), en intervalos de 8 días, después de 10 días de emergencia de la plántula.

6. Acondicionamiento de plántulas para el trasplante. Cuando las plántulas presentan una altura de 15 cm, se deben trasladar a una área de 40% de sombra, para que se acondicionen al sol y engrose el tallo. Este periodo no debe ser mayor a cinco días.

   Si las plantas estuvieron a 70% de sombra no se deben exponer al sol completamente porque pueden presentarse marchitamientos y/o quemaduras por sol. Con este manejo se asegura un excelente desarrollo de plántulas y listas para el trasplante y en tan solo 25 días después de la germinación.

Nota. Para la inoculación de las plántulas con micorrizas, se recomienda que ésta se realice al momento del trasplante, debido a que es contraproducente aplicarlas al momento de la siembra y aplicar fungicidas para control de enfermedades.

Fundación Produce Sinaloa, A.C., en coordinación con la Secretaría de Agricultura, Ganadería, Desarrollo Rural, Pesca y Alimentación (SAGARPA), Gobierno del Estado de Sinaloa, Nutrive-Grupo SACSA y otros organismos del sector invitan a la II Jornada de Transferencia del Cultivo del Maíz, un evento con contenido científico y tecnológico de aplicación práctica e interés para el sector agrícola regional.

Objetivos

Al finalizar esta Jornada, el productor podrá reconocer:

1. Las etapas de la fisiología del cultivo en donde se define el potencial productivo y las estrategias y consejos prácticos para evitar condiciones que disminuyan los rendimientos.

2. Las estrategias prácticas que se deberán tomar en cuenta para prevenir y disminuir los posibles efectos que el monocultivo de maíz tendrá en los rendimientos del cultivo.

3. La importancia de la nutrición vegetal en el costo de cultivo y su influencia en los rendimientos.

4. El concepto de fertilización ambientalmente responsable y sus componentes, así como su importancia como factor de desarrollo y sustentabilidad de la agricultura regional.

5. Las oportunidades tecnológicas y comerciales que se desprenden del entorno actual relativas a la nutrición e irrigación del cultivo de maíz.

6. La necesidad de establecer una estrategia integral que permita un uso racional e inteligente del agua.

7. Que en la agricultura comercial la variabilidad espacial ofrece un futuro promisorio para la aplicación de tecnologías de agricultura de precisión que permitan utilizar eficientemente los recursos que tienen mayor influencian en los rendimientos.

Expositores

James Schepers. El trabajo principal del Dr. Schepers se enfoca a las tecnologías para incrementar la eficiencia en el uso del nitrógeno en el maíz en la Universidad de Nebraska en Lincoln, Estados Unidos; es uno de los expertos más reconocidos en la aplicación de sensores remotos y tecnologías de detección para establecer el estado nutricional y respuesta de las plantas a los fertilizantes y su relación con el medio ambiente.

Adalberto Mustieles Ibarra. Es ingeniero químico por la Universidad Nacional Autónoma de México, con especialización en nutrición mineral; su formación en el campo de la fertilización del maíz se ha desarrollado en el campo con más de 15 años de experiencia. Actualmente conduce en Sinaloa un programa de investigación y desarrollo enfocado al cultivo de maíz en el área de nutrición con resultados prácticos de gran importancia y aplicabilidad.

Tomás Díaz Valdés. Cursó estudios de doctorado en Ciencias Técnicas Agropecuarias de la Universidad Agraria de La Habana; es profesor e investigador de la Universidad Autónoma de Sinaloa.

   Ha participado en publicaciones científicas y académicas en las siguientes revistas: Ciencia y Tecnología, CIDEFRUTA, Fitotecnia Mexicana, Revista Electrónica Granma Ciencia y Ciencias Técnicas Agropecuarias (de Cuba). Ha participado en diversos eventos e impartido 15 cursos de licenciatura en el área de Ingeniería Agrícola y cinco cursos a nivel posgrado en la Maestría en Ciencias de la Producción Agrícola de la Universidad Autónoma de Sinaloa.

Jacobo Enrique Cruz Ortega. Con estudios de maestría em ciencias, es profesor de la Universidad Autónoma de Sinaloa desde 1978 hasta la fecha (30 años). Asesor de tesis de licenciatura y maestría para la titulación de diversos alumnos (más de 50).

   Ponente de diferentes cursos (25): manejo del cultivo de maíz, manejo de malezas en módulos de riego, efecto residual de herbicidas aplicados en hortalizas, enfermedades de hortalizas, entre otros.

Ing. Alberto Aiziczon Rosental. En 1990 se recibió en la Facultad de Agronomía de la Universidad Hebrea de Jerusalén, en la especialidad de Ciencia de los Suelos y el Agua.

   Desde 1990 a 1998 se desempeñó como extensionista en el servicio de irrigación del Ministerio de Agricultura de Israel, en la zona del desierto de Neguev. Desde 1998 a la fecha dirige el departamento agronómico de Netafim México.

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